Oración a San Benito

Oración a San Benito

Cuando hacemos referencias a la maravillosa oracion a san benito, en realidad estamos hablando de varias oraciones, ya que este importante hombre se le conoce por la divinidad, el que genera suerte a aquel que le pides con absoluta fe, o te ayuda a evitar celos, malas intenciones y atrae la prosperidad a tu hogar.

El fue un hombre tan espiritual que, luego de su muerte se convirtió inmediatamente en un Santo, ya que por su forma de vida se hizo digno de ser reconocido como tal. Para saber un poco de la grandeza de sus oraciones, algunas van dirigidas a San Benito para que simplemente tu vida tome un rumbo totalmente diferente, al que estas acostumbrado.

Existen diferentes tipos de oración dirigidas a San Benito, Teniendo siempre en cuenta que no existe una sola oración a San Benito, sino que hay varias, pero en este caso vamos a relatar una oración para que aprendas a utilizarlas cuando necesites alejar las influencia del mal.

Es importante que sepas que cualquier tipo de oración que realices, usadas con un fin contrario es decir; para hacer un mal o para un beneficio egoísta, no funcionará.

Oh glorioso San Benito, modelo sublime de todas las virtudes, vaso puro de la gracia de Dios. Heme aqui, humildemente postrado ante ti. Imploro tu corazón lleno de amor para que intercedas por mí ante el trono divino de Dios.

A ti recurro en todos los peligros que a diario me rodean. Protégeme contra mis enemigos, contra el maligno enemigo en todas sus formas e inspírame a imitarte en todas las cosas

Que tu bendición esté conmigo siempre, de modo que pueda huir de todo lo que no es agradable a Dios y evitar así las ocasiones de pecado.

Dulcemente te pido, que me consigas de Dios los favores y gracias de las cuales yo estoy tan necesitado, en las pruebas, en las miserias y en las aflicciones de la vida.

Tu corazón siempre estuvo tan lleno de amor, compasión y misericordia hacia los que estaban afligidos o con problemas de cualquier tipo.

Tú nunca has despedido sin consuelo y asistencia a cualquiera que haya recurrido a ti. Por lo tanto, invoco tu poderosa intercesión, con esperanza y confiado en que tú escucharás mis oraciones y me alcanzarás la gracia especial y favor que tan seriamente te imploro (pedir el favor a recibir), si es para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma

Ayúdame, Oh gran San Benito, vivir y morir como un hijo fiel de Dios, que sea siempre sumiso a Su santa voluntad, para lograr la felicidad eterna del cielo.

Amén

El vaticano, parte 2

El vaticano, parte 2

El producto que vende la empresa vaticana se llama SALVACION EN LA OTRA VIDA. Cae dentro el ramo de los seguros de vida, con la modalidad de que no ofrece pagar a los deudos sino directamente al asegurado; pero en la otra vida. El artículo no es nuevo. Fue inventado hace más de 10,000 años; pero la novedad de la patente; la marca comercial, los membretes y símbolos, registrados hace 2,000 años, le dan su fisonomía actual. El pobre inventor de estas modificaciones, como siempre sucede, murió en la desgracia. Otros se han encargado de explotarla. La venta se hace a plazos semanales, libres de impuestos, empezando desde el primer día que el niño va al centro de propaganda, que es la iglesia de su barrio, y allí deposita una monedita. Como el monto de la retribución en la otra vida es proporcional a las aportaciones (menos las deducciones por mala conducta), se deja a cada quien la libertad de decidir cuánto invierte: ¡Allá él! El comercio de intangibles depende fuertemente de factores psicológicos. Por principio de cuentas, el cliente necesita estar convencido de que el artículo existe en realidad, aunque no pueda verlo, ni tocarlo para comprobar objetivamente este aserto. Para esto se necesita fe. Fe en la calidad del artículo, fe en que le sera entregado, fé en la solvencia moral de la empresa, fé en su personal. Mientras más irracional, absurdo y raro sea lo que se promete al consumidor (pirámides, Johnny…), más fé necesita para desear adquirirlo y la empresa vaticana, para vender su producto, ha tenido que llegar al extremo de pedir a sus clientes que tengan fé ciega; que se pongan tapa ojos y orejeras para no ver ni escuchar a la razón ni al sentido común. Que sean mansos corderitos y no discutan… que sólo compren.

En realidad, el mayor peligro para el prestigio del producto y su consumo masivo ya no proviene de otros competidores. Ciertamente, en el pasado, la empresa vaticana sostuvo guerras sangrientas contra otras negociaciones transnacionales que pretendían arrebatarle el mercado; pero es justo reconocer que, a pesar de todo, logro imponerse en Europa y establecer agencias permanentes en América. A la fuerza, desde luego. Si comparamos el artículo romano con el árabe, veremos que este último está más vistosamente envuelto con huríes, ríos de miel y leche, finas viandas y eterna borrachera. Responde a los gustos y preferencias de pueblos libidinosos y sibaritas, de temperamento ardiente. En Asia, el producto indostano se popularizó, gracias al acierto de ofrecer el pago de dividendos en otra vida, pero aquí mismo en la Tierra, no en una utopía celeste vaga y misteriosa. El inconveniente es que, desgraciadamente, la vida en nuestro planeta no es siempre agradable, aunque se encarne en un maharajá; pero a cambio de ello, la clientela de las empresas indostanas se enfrasca en una competencia desesperada por quedarse con los premios mejores, como jauría hambrienta que se pelea por un flaco hueso. A los que pierden se les ofrece la alternativa de salirse del juego y no volver más a esta Tierra. Muchos optan por esta solución. Mientras más feas se ponen las cosas en el mundo, son más los que quieren irse y no volver. La Buda & Nirvana International Corp. garantiza a sus clientes que les puede enseñar dónde está la puerta. En cuatro mil años de estar operando, nadie ha regresado para reclamarle. La empresa vaticana se ha cuidado de no exagerar sus promesas para no perder credibilidad.

¿Qué es el vaticano?

¿Qué es el vaticano?

El Vaticano no es un Estado. No tiene ninguno de los atributos ni características clásicas de un Estado: carece de territorio propio (es parte de Italia), no hay ciudadanos vaticanos (cada cuál tiene pasaporte de alguna otra nación. Hasta el propio papa viaja con pasaporte Italiano), su ejercito es de guardias Suizos, no se le reconoce como nación en el seno de las Naciones Unidas. No pertenece ni al “primer mundo”, ni al “segundo” ni al “tercero”. ¿Que es entonces?. ¡Muy sencillo! Es una empresa transnacional que comercia con intangibles a futuro. Ahora que se viene señalando con índice de fuego el papel tenebroso que juegan las empresas transnacionales en el sostenimiento de gobiernos gorilescos y en el derrocamiento de los regímenes democráticos, es oportuno enfocar la atención sobre esta empresa transnacional, que es el vaticano, que no solamente es la más antigua del mundo, sino la mejor organizada.

Al igual que la ITT, la Shell, la United Fruit, la Standard Oil, la Coca-Cola y todas las demás empresas transnacionales, tiene sucursales en muchos paises del mundo y una pirámide de funcionarios y empleados, de diferentes nacionalidades, que le juran lealtad exclusiva. Un ejemplo de lo que significa para cualquier compañía transnacional el patriotismo lo vimos en el conflicto de Medio Oriente, en 1974, cuando la Standard Oil, supuestamente norteamericana, se rehusó a proporcionar combustible a la flota norteamericana del Mediterráneo, sí no se le compraba al precio que ella exigía. (Ojo la iglesia católica de México durante las invasiones extranjeras, el apoyo que dio a los invasores y el repudio a los Gobiernos legalmente constituidos.) Las transnacionales no tienen patria, únicamente intereses. Puesto que no tienen tampoco “pueblo”, están liberadas de cualquiera preocupación democrática o de co-gobierno. La organización es monolítica, con líneas verticales de mando que se inician en el vértice de la pirámide, con un presidente y una Mesa Directiva, electos por la asamblea de accionistas y desciende, a través de órganos consultivos y ejecutivos, hasta los gerentes nacionales y los simples expendedores del producto. En la empresa vaticana, el “papa” es el electo por la asamblea de accionistas (el colegio de cardenales), los gerentes nacionales son los arzobispos, los regionales son los obispos y los concesionarios para la venta de la mercancía son los curas.

Pero, hablemos un poco sobre esta mercancía, porque de ahí se derivan muchas de las peculiaridades de la empresa vaticana. El artículo que viene exportando al mundo durante los últimos dieciocho siglos es, ya lo dijimos, un “intangible a futuros”. Esto no es muy raro que digamos. Los bancos, las financieras y las compañías de seguros manejan intangibles. Las acciones de la bolsa de valores, los certificados de crédito, las cédulas hipotecarias, los billetes, los seguros de vida, todos estos son valores intangibles. Se llaman así porque no podemos ver, ni palpar, ni usar el bien material que se supone está por el papel que tenemos en la mano. Por ejemplo, un seguro de vida, por el cuál estamos pagando una prima anual ¿que es? Una simple promesa de la compañía de seguros de que, cuando muramos, le entregarán a nuestros seres queridos una cierta cantidad de dinero. Esta promesa es valiosa para nosotros y por eso pagamos la prima; pero no podemos tocar en este momento el dinero, ni usarlo, ni palpar los objetos materiales que pueden comprarse con él… el artículo que estamos adquiriendo es una simple promesa… es un “intangible a futuros”.

Creo en Dios Padre

Creo en Dios Padre

Hoy en día, los creyentes cultivados en la fe están conscientes de profesar, que Dios es Padre de un Hijo único, Cristo, es nuestro señor, y el creador del cielo y la tierra, esto es parte del credo que todo cristiano católico debe mencionar durante la misa.

Pero en los espíritus de algunos creyentes de nuestro tiempo, la convicción en lo trinitario, que era algo tan característico de los primeros cristianos, parece haber desaparecido de toda su reflexión y concepción del mundo. En la actualidad los comentarios de los Padres de la Iglesia, siguen estando llenos de la Trinidad.

Algo muy interesante en lo que es nuestro itinerario, en una primera parte, es importante analizar el significado, para la iglesia del credo. Sobre todo es relevante analizar a San Cirilo de Jerusalén, San Agustín y San Juan Damasceno con respecto a los distintos significados de las palabras, “Señor de todo”, “Creador”, “Padre”, “cielo” y “tierra”; seguidamente la segunda parte contiene una visión sintética donde terminaremos recogiendo algunas opiniones recientes sobre el tema.

Es importante destacar, que la Epístola de los Apóstoles de 160-70 nos dice: Credo in Patrem dominatorem universo. Es decir que la afirmación de la omnipotencia de Dios, en este texto latino, representa un legítimo desarrollo necesario, con respecto al gobierno del universo comandado por Dios.

Literatura Judeico-Cristiana

Literatura Judeico-Cristiana

Ya en el Nuevo Testamento es fácil advertir que el cristianismo primitivo hubo de luchar, no solamente para librarse del judaísmo y, a pesar de estar unido a éste por su origen, para constituirse al lado de él como una religión nueva que venía a reemplazarlo ; no solamente también con los poderes imperiales paganos y con los filósofos gentiles, sino además contra ciertas tendencias, asociadas a creencias extendidas entre los medios judaizantes y helénicos, que, si no ponían en peligro su existencia, amenazaban la pureza e integridad de su fe. Esas tendencias, opuestas a las enseñanzas de la fe, se designan con el nombre de herejías (de la voz griega airesis, elección de una opinión, secta) y con el de herejes a los que las siguen. Estudiaremos en este capítulo los autores y los escritos heréticos del siglo u, y nos ocuparemos en el siguiente de la falange de escritores que las combatieron. Advertimos desde ya que en muchos casos sólo podremos dar el título de las obras heréticas, pues la literatura de este carácter ha desaparecido casi en su totalidad, destruida por la guerra de la Iglesia contra ella o simple-mente abandonada por falta de interés. Tres grandes movimientos heterodoxos se desarrollaron en el seno del cristianismo durante el siglo u: el cristianismo judaico, el gnosticismo y el montanismo, de los que vamos a tratar sucesivamente.

El cristianismo judaico, cuya forma clara y francamente herética fue el ebionismo, tuvo su origen en la adhesión de algunos cristianos de raza judía a los ritos y prescripciones de la ley mosaica. Consideraban indispensable para salvarse, las prácticas que el Evangelio había abolido en el Concilio de Jerusalén y estimaban a Jesús como simple hombre, cual lo esperaban los judíos. Pella, al otro lado del Jordán, y las regiones limítrofes fueron su campo de acción. Los ebionitas pueden dividirse en tres grupos: los simplemente ebionitas, los ebionitas esenios y los elkasaitas. Entre las obras ebionitas merecen citarse las de Símaco, que tradujo el Antiguo Testamento al griego (161-211). Se le atribuyen también unos comentarios sobre un evangelio apócrifo de san Mateo 1. Son igualmente ebionitas los Viajes de Pedro, unos Hechos de los Apóstoles especiales de que se servía la secta, en los que estaban contenidos los Grados de Santiago. Por último tienen el mismo carácter los escritos pseudoclementinos Homilías griegas y Reconocimientos, de los cuales ya nos hemos ocupado en el capítulo II, número 6.

Los elkasaitas, llamados también sampsei, profesaban una mezcla extraña de judaísmo, cristianismo y gentilismo. San Epifanio (Haer.LIII, 1) habla de un Libro de Elkasái  fundador de la secta, libro que un tal Alcibíades llevó a Roma hacia el año 225 2. Menciona también Epifanio otro escrito de la secta titulado Libro de Jexaí, hermano éste del fundador. De este último escrito traen varios pasajes Hipólito y Epifanio, y se supone compuesto hacia el año 100, si bien algunos críticos lo colocan en el 200.